Hasta ahora, el problema del fallecimiento de estos equinodermos se ha llamado “síndrome debilitante de las estrellas de mar” y ya ha acabado con dos de las especies que se suelen ver por las costas de California. Este síndrome empieza con una pequeña herida en el animal, la cual se infecta y en poco más de una semana pierde todas sus extremidades y muere.
También se achaca este problema al aumento de temperatura del agua, que se registró unos meses antes de aparecer las primeras estrellas muertas. Y es que estos animales son ectotermos (de sangre fría) y su fisiología depende de la temperatura ambiente, llegando a sacrificar extremidades con el fin de mantener su disco central, donde están sus órganos vitales.
Es por su mecanismo de defensa, por lo que el aumento de temperatura no puede ser el único causante de las muertes. Pero si influye bastante, porque el esfuerzo realizado por estos animales para hacer frente a cambios de temperatura las hace más vulnerables a los patógenos que la rodean, al igual que nosotros cuando tenemos fiebre estamos más expuestos a sufrir otras enfermedades. El patógeno, aún desconocido, es el verdadero asesino y se piensa que es contagioso.
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